Encendido de las velas

El principio de Jiddushei Dat prohíbe a los Noajidas imitar cualquier mitzva que ha sido ordenada a los judíos a excepción de esas mitzvot que tienen un objetivo práctico, beneficio lógico del mundo real (es decir, las mitzvot de la caridad, honrar a los padres, etc.) Esto también prohíbe a los Noajidas el inventar o derivar nuevas obligaciones religiosas. Sin embargo, tanto Noajidas, como Judios, pueden innovar costumbres para mejorar positivamente su compromiso y experiencia religioso. Esta Innovación está sujeta a dos reglas: 1) la costumbre de ninguna manera puede parecerse a una mitzvá ordenada a los Judios, y 2) Los Noajidas deben saber que la costumbre no es deseada por Di-s y tampoco lograra agradar a Di-s; más bien, la costumbre es una innovación totalmente humana hecha para nuestros propios fines.
El encendiendo de las velas en la noche del viernes es una mitzvá específicamente judía, y por lo tanto no debería ser practicado por los Noajidas. Sin embargo, si los Noajidas desean encender velas por alguna otra razón - para mejorar la comida o embellecer el hogar para el séptimo día - entonces es ciertamente permitido. Más aún, si los Noajidas desean encender siete velas en conmemoración de las leyes de Noé, y como una expresión de su deseo de que iluminen el mundo, incluso sería digno de elogio. Sin embargo, esto debe hacerse de una manera que de ninguna manera se asemeje a la iluminación judía. Sugerimos iluminar con siete velas, en un candelabro de siete brazos, después de que la noche del viernes ya llego. Esta costumbre es únicamente para los Noajidas, ya que, es una acción que un Judio nunca puede llevar a cabo, sin importar las circunstancias. Esto es por dos razones: 1) Los Judios están específicamente prohibidos de la utilización, de todos los elementos que se asemejan a los utensilios del templo - esto incluye la posesión, fabricación, o encendiendo de un candelabro de siete brazos, y 2) Se prohíbe a los Judios encender las velas después de la puesta del sol del dia viernes. Los Noajidas, sin embargo, se les permiten hacer, usar y tener los utensilios que se asemejan a los instrumentos del templo. Por lo tanto, sólo ellos pueden encender un candelabro de siete brazos. Los Noajidas también tienen permitido encender fuego después de la puesta del sol el viernes. Además, el encendiendo de un candelabro de siete brazos es una expresión positiva de la fe Noajida: siete velas para siete mitzvot.
Las siete velas, encendidas en un candelabro de siete brazos, se encienden al caer la noche. Pueden ser encendidos antes de las oraciones o después de las oraciones de la comida de la noche. Le sugerimos que sean iluminados por el hombre o mujer de la casa, en nombre de toda la casa. Una vez que las velas se están quemando, el que les encendió recita:
Que sea tu voluntad, Señor, nuestro Di-s, para que la luz de tus mandamientos brillen, iluminando el mundo entero. Que todos los pueblos puedan ver la luz y la verdad de su realeza eterna, oh Creador, y que se unan sus almas a Tu enseñanza y servicio. Mi Di-s, favoréceme a mí y mi casa. Concédenos larga vida y para servirte. Acuérdate de nosotros para la bondad, la bendición, la salvación, y la compasión. Bendice nuestro hogar e ilumínanos con tu presencia. Que sea tu voluntad, oh Señor, nuestro Di-s, para que tengamos el mérito de criar hijos sabios, en camino de rectitud. Que ellos te aman y teman, que ellos caminen en la verdad, y que puedan iluminar al mundo con obras de justicia. Escucha nuestras oraciones y posa Tu atención sobre nosotros; Oh Señor, haz brillar tu rostro sobre nosotros.

La cena del viernes en la noche

La Cena Nocturna
Bendición por los hijos
El padre (y /o la madre) coloca sus manos sobre la cabeza del niño y dice:
Que el Señor te guíe y pastoree a caminar en sus caminos, para ser contados entre los Justos de las Naciones. Que el Señor te bendiga y te guarde. Que Él haga brillar su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia. Que él haga brillar su rostro sobre ti y te conceda la paz.
Canción: Un Rezo para la Mujer – Mujer Virtuosa
El marido y los niños cantan entonces a la Mujer Virtuosa (Proverbios 31:10-31).
A una mujer virtuosa, ¿quién puede hallar? Es más preciosa que las perlas. El corazón de su esposo confía en ella; nada le faltará a él. Ella le prodiga el bien y no el mal, todos los días de su vida. Ella se procura la lana y el lino, con gusto hace las labores de sus manos. Se asemeja a nave de mercaderes, que desde lejos buscan su sustento. Se levanta cuando aún es de noche, proporciona sustento para su familia y alimento a sus mozas. Lo pensó y compró un campo, con el fruto de su trabajo plantó una vid. La fortaleza es su ceñido, el esfuerzo dirige sus brazos. Percibe que su labor es compensadora, entonces ni de noche apaga su luz. La rueca ocupa sus manos, con ellas maneja el huso. Extiende su mano hacia el pobre, sus manos abre al menesteroso. Su casa no teme al frío de la nieve, pues toda su familia esta vestida de grana. Ella hace sus tapices, sus vestidos son de lino y púrpura. Renombrado es su esposo en la ciudad cuando se sienta entre los ancianos del lugar. Teje una tela y la vende, un ceñidor vende al mercader. La fuerza y la dignidad son su ropaje. Mira con confianza el porvenir. Abre su boca con sabiduría. En su lengua esta la ley de la bondad. Vela siempre por la marcha de su hogar, y no come el pan de la pereza. Sus hijos crecen y la hacen feliz. Su esposo también la loa: "muchas mozas han procedido con virtud, mas tú a todas sobrepasaste". Engañosa es la gracia, vana la bella, pues la mujer temerosa de Di-s es digna de elogios, séanle concedidos los frutos de su trabajo. Puedan sus obras loarla en las ciudades.
Bendición Sobre el Pan
La bendición es dicha, por el líder, sobre un pan y reparte a todos los presentes.
Lider: Bendito eres Tu, Eterno, Dios nuestro, soberano del universo, que extrae el pan de la tierra (invitados: Amen!)
El pan se corta y se distribuye.
Uno debe abstenerse de hablar después de responder "Amén" hasta haber comido del pan.
La comida es un momento cantar y relatar palabras alegres de Tora.
Conclusión de la comida
Salmo 67
Para el director sinfónico con entonaciones: poesía cantada. El Todopoderoso nos dé Su gracia y nos bendiga, que nos ilumine con Su rostro eternamente. Para conocer en la tierra Tus caminos, y en todos los pueblos Tu salvación. Te agradecerán los pueblos, oh Todopoderoso, te loarán los pueblos todos. Se alegrarán y jubilosas cantarán las naciones todas, pues juzgarás a los pueblos con rectitud y guiarás a las naciones de la tierra eternamente. Te agradecerán los pueblos, oh Todopoderoso, te alabarán los pueblos todos. La tierra dio su fruto, nos bendecirá el Todopoderoso, nuestro Di-s. Nos bendecirá el Todopoderoso y todos temerán a ÉL, todos los que habitan en los confines de la tierra.
Al final de la comida, la siguiente bendición es recitada por todos, cada uno por sí mismo, o el líder en nombre de todos los presentes, que responden "Amén".
Bendito sea el Di-s del universo, de cuya generosidad hemos comido.